Interludio musical

Beastie Boys feat. Cypress Hill – So Whatcha want

Queens of the Stone Age – Avon

The Raconteurs – Level

Thom Yorke – The Clock

The White Stripes – Death Letter

Rage Against The Machine – Killing In The Name

Gorillaz – On Melancholy Hill

PJ Harvey – Meet Ze Monsta

Arcade Fire – Ready to Start

Wolfmother – Woman

Pixies – Trompe Le Monde

Radiohead – Idioteque

Björk – So Broken

Daft Punk Pharrell Williams ft. Stevie Wonder – Get Lucky

Oasis – Turn Up The Sun

Smashing Pumpkins – Ava Adore

Florence + The Machine – Breaking Down

Depeche Mode – Never Let Me Down

Nirvana – Drain You

Arctic Monkeys – I Bet You Look Good On The Dancefloor

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Credibilidad oficial

Carta anónima publicada en la revista GGT (Guía de la Guía Tab)
Valoración del editor/supervisor: Una pluma.

Es como antes con las revistas de cine o musicales. Quizá el mundo iba por ese camino. Cierta película tiene tres estrellas de cinco. Tal disco tiene cuatro y media, también de cinco (¡guau!, debe ser bueno…). Es ilusión de control. Un filosofo siempre ha sido alguien que tiene la carrera de Filosofía; si no, eres como mucho un pedante. Siempre hemos tenido facilidad para medirlo todo. Es la cultura de lo mensurable a cualquier precio. Ya lo era antes en muchos ámbitos, no debería extrañarnos tanto lo que ha pasado después.
Primero les tocó a los servicios (los lavabos). Quita las estrellas con las que se valora a las películas y en lugar de eso pon cinco pequeños retretes coronando la crítica. ¿Tú qué tienes en casa, un tres de cinco?, un tres de cinco está bien, es lo aceptable. Si alguien entra en el lavabo que sea y no hay papel higiénico, ese servicio no va a pasar de los dos retretes. Un hotel de cinco estrellas no puede bajar de los cuatro retretes en ninguna habitación; esto incluye pequeños detalles como toallitas de algodón para secarse (una cada vez), ducha, bañera, y por supuesto papel higiénico, siempre ha de haber papel higiénico (no puedes limpiarte el culo con una toallita).

Dada pues la nueva filosofía de ponerle nota a todo -algo que antes solo se hacía vía exámenes tradicionales-, nacieron los Supervisores. Cada vez hay más nuevas carreras de corta duración para seguir estudiando (lo que el escritor Jonathan S. Cuthbert ha llamado: «La inflación gratuita del ego»). Los futuros Supervisores que se encargarán de valorar a los padres, tienen básicamente tres asignaturas a aprobar con nota: Padres por accidente y decisión de continuar, Padres por voluntad propia, y Padres por obligación y/ o deseo ajeno (esto incluye a las típicas niñas que se quedan embarazadas en el lavabo de una discoteca y cuyos progenitores no tragan con el aborto). El Supervisor o Supervisora de turno acompaña a la familia durante un año, y valora la situación en base a dónde encaje entre las tres asignaturas/categorías. Tres bebés de cinco no está mal. Dos de cinco empieza a estar mal visto. Uno puede hacer que la familia tenga que entregar al niño en adopción. Esto último se da en situaciones extremas, en las que los padres maltratan al crío, lo explotan para ganar dinero, o dejan que sea educado básicamente entre canguros (la muchachas cuidadoras, no los animales; aunque esto último tampoco estaría bien visto).
Aplícalo al sexo. Hay Supervisores especializados en valorar a los hombres durante el coito (éstos, en este caso, son siempre mujeres), y Supervisores que se encargan de las mujeres (normalmente hombres). En parejas homosexuales, igual (con Supervisores gays y lesbianas). Esta práctica es la base de diversos conflictos en muchas relaciones. Puede que un día tu pareja se muestre en exceso melosa, incluso habiendo estado algo distante en la cama últimamente. Puede que te lleve a una habitación de hotel cutre en plan Promesa de Sexo Sucio, y que, al llegar, veas ya en una esquina a una extraña con una libreta y gesto adusto: una Licenciada en Supervisión de Capacidad Sexual Masculina (asignaturas básicas: Proceso de Preliminares, Colaboración para la Compenetración, Búsqueda del Orgasmo Femenino y Naturalidad General del Encuentro).
La valoración oficial de un Supervisor es material completamente válido en futuros procesos judiciales. Pero sobre todo es una cuestión de estatus. Se aplica la filosofía del sistema educativo de toda la vida regido por los resultados de los exámenes a básicamente casi todos los ámbitos de la vida. Negarse a todos los modos de supervisión te convierte prácticamente en un anarquista, o básicamente en alguien que tiene demasiado que esconder; tanto como para no dejar que valoren y puntúen debidamente tu vida, con lo que los demás tendrían una idea de a qué se atienen cuando se relacionan a cualquier nivel contigo.
¿Alguien ha puntuado ya tu nivel de higiene general?, ¿sabes organizarte en el trabajo?, ¿cómo empleas tu tiempo libre?, ¿qué puntuación global tiene tu casa?, ¿y tu salud?, tres estetoscopios de cinco como mínimo, espero… ¿Cómo me iba a relacionar con alguien con dos de cinco?… quizá fumador, mala alimentación, poco deporte… Te podrías morir mañana…

Son profesionales, te dirá todo el mundo. Deberías ponerte en sus manos, te dirán. ¿De qué tienes tanto miedo?, te reprocharán. Nunca afrontas las pruebas de la vida, te aleccionarán.

En las distintas publicaciones que nutren los Supervisores, se encuentran distintos ejemplos de esta cultura del análisis concienzudo al que ya la mayoría de personas e instituciones se someten en pos de ganarse la Credibilidad Oficial.
O Filósofo o Pedante. Y nadie quiere que le crean pedante, aunque lo sea. Pero con tus certificados de Supervisión se lo pensarán dos veces antes de poner en tela de juicio tu valía como ser humano, sea en el ámbito que sea.
Tu capacidad sexual se mide con pequeños brazos en tensión mostrando bíceps; tres brazos de cinco es más que aceptable. Si eres mujer, el símbolo son unos labios abiertos en forma de O con carmín rojo; y lo mismo, tres labios está bien, con eso ya eres alguien en la cama. Nadie te lo puede negar.
(Pero. En el caso de las mujeres, en este ámbito sexual, las que tienen cinco de cinco procuran evitar el tema de la supervisión por miedo a ser consideradas poco menos que unas guarras. Nada ha cambiado, con los hombres un cinco de cinco es prácticamente su mayor atractivo como pareja potencial.)
¿Tu casa es acogedora, bonita, etcétera? Eso se mide con chimeneas. Tres no está mal, pero la gente suele buscar las cuatro. Existe cierto tipo de orgullo inmobiliario.
Nivel educativo en la mesa. Platos. Tres platos significa que eres correcto (aunque justito) a la hora comer. Esto se basa en valoraciones como el no hacer ruido al masticar, comer la cantidad correcta, encender o no la televisión, amabilidad para con tus comensales…
Tu nivel de conversación se mide con un punto negro. Nadie sabe por qué… Un supervisor te acompañará a distintas reuniones sociales y se dedicará a tomar apuntes mientras tú haces vida social. Se requieren unas diez salidas de esa naturaleza. Tres puntos significa que se te puede aguantar. Cinco que la gente no se siente incómoda contigo ni tan siquiera durante largos silencios.

Etcétera.

(La lista de Supervisiónes potenciales es prácticamente infinta. Aquí sólo he querido exponer algunos ejemplos.)

Lo siguiente es un artículo/análisis final publicado hace dos meses en la revista Realízate, precisamente aludiendo al análisis conversacional. El supervisado que firmó previo pago el permiso de publicación es Antonio Sánchez Patán, arquitecto, casado y con dos niños. El Supervisor, Lorena Buñuel Retana (a su vez, editora de la revista).

Análisis final general del sujeto Antonio Sánchez Patán. Llamado comúnmente «Toni». Y “Tirillas” si su mujer no es partícipe de la conversación/reunión.

El sujeto Antonio se muestra cohibido en la mayoría de las reuniones. Parece tener un solo amigo auténtico (hay ciertas sospechas relacionadas con él que parecen más bien infundadas, y que por tanto aquí no abordaremos).
El sujeto Antonio, en sus salidas, suda de forma prominente dejando grandes cercos húmedos en la zona axilar en cualquier tipo de prenda. Esto condiciona en grado sumo cualquier tipo de encuentro, ya sea de naturaleza familiar, amistosa o conyugal. En el trato con sus hijos se muestra sorprendentemente seguro, responsable y hasta atractivo desde el punto de vista femenino. Pero en los roces conversacionales con adultos recurre a menudo al silencio, cuando no divaga durante minutos y minutos sobre cuestiones de trabajo o los distintos y poco significativos lances hogareños en casa con sus hijos. El aburrimiento se suele apoderar de la conversación en su turno de palabra. Parece que el sujeto Antonio intenta compensar su aspecto exterior a menudo casi sonrojante con un discurso calculadamente adulto que no suele encajar con el ambiente lúdico que se busca en la mayoría de reuniones amistosas; o en celebraciones como cumpleaños, comuniones, o simplemente cenas de viernes en las que la tranquilidad y el aislamiento de los asuntos laborales deberían ser óptimos.

El sujeto Antonio, pues, recibe la puntuación de dos puntos. A la espera de un nuevo análisis acordado una vez solucionado su problema axilar.

Lorena Buñuel Retana
Realízate

La cultura de la supervisión crece como la espuma en un mundo ya repleto de seres solo atentos con la búsqueda de la aprobación ajena total. Aceptación absoluta.
Servidor no tiene una vida, tiene la carrera de Informática, tres retretes, cuatro estetoscopios, dos bíceps en tensión, cinco chimeneas, tres puntos, dos platos, una mujer con cuatro labios, un perro con dos colas y un jardín con tres flores.

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Cinco microrrelatos de terror

Nueva era

Ella ha subido una foto. Hay un chico a su lado. No parece un familiar. Tampoco gay. Parecen felices.

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Salir

Un trozo de ternera no baja, tampoco lo puedes regurgitar, boqueas, se ha detenido. Miras a tu alrededor, ojiplático. Suena el teléfono.

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Futuro

Dice que qué se le va a hacer. Dice «mi abuelo decía…». Se ajusta la falda; mirada cómplice con su pareja. Dice «mañana otra vez lunes…». Resopla. Un bebé se despereza en un carrito a su lado.

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Tres de la mañana

El médico sale, se quita los guantes de látex. Te localiza, camina hacia ti con gesto adusto.

&

Fotocopias

Obtienes notas ejemplares en el colegio. Un ejemplo a seguir luego en el instituto, dicen. Te dicen algo más y eliges una carrera y te la sacas (la carrera). Luego no te atreves a decir nada.

pin up

Una foto

Esto va otra vez sobre la misma chica.
–¿Qué te ha pasado, tío?
–Deberías ver al otro tipo.
–Entiendo.
–No. Está perfecto, sin un rasguño, saludable y sonrosadito, como recién duchado, relajadísimo…
–¿Y quién era?
–Pues no sé, pero se parecía la hostia a mí…

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Sexo con amputados

La gente que acusa, que habla de perdedores, seguramente sea la clase de perdedor más común, más masiva. No hay como ser mediocre entre mediocres, pero nunca lo reconocerán. Y aún no se ha dicho nada de verdad sobre mí, sobre ti, no les importamos: quieren algo de nosotros, pero nada de nosotros. Lo que viene en la buena lírica, en la buena poesía, no vale nada; o mejor dicho, es lo único que vale algo de verdad, pero ya está fuera, se despejó la incógnita, porque era demasiado incómoda, muy farragosa de gestionar, y si levantabas la voz al respecto se limitaban a mandarte callar, a echarte de clase. Y además ya no vale tampoco un pimiento la verdad, ni lo cercano a la verdad, ni lo profano a lo oficial. La dignidad ya es el fantasma de las navidades pasadas, hay una nueva dignidad, reluciente, y también sintética. Ahora solo dibujas algo de retórica, o te plantas algún principio bajo la piel con tinta, y eso es todo. El listón de la alegría ya está a la altura de las hormigas, y lo transportan con gracejo hacia el hormiguero, y mientras tanto nos conformamos con ver lo graciosas y organizadas que son, como si no nos estuviéramos mirando en un espejo. ¿Nos estarán mandando algún mensaje? Pero no hay iconos, no hay ruido, no hay marketing, la naturaleza es demasiado confusa y orgánica. No queremos eso; te despistas y te podrías volver humano, y entonces ¿qué mierda vas a hacer?, ¿cuestionarte algo? ¿Desde cuándo eso ha traído nada bueno? Quizá algunos lo consiguieron (ahora sin duda disfrutamos de sus inventos…), y sin duda muchos de ellos fueron considerados trastornados… ¿Y quién quiere esa clase de vida? Hay cientos de escobas para barrer la mierda bajo la alfombra; fechas venideras, caras de bebés propios, pisitos tan monos con vistas tan apropiadas que dan ganas de tirarse por la ventana. Nóminas tan pulcras. Tanto entretenimiento, nuevos medios, más medios, avances no hacia adelante, sino laterales, pero ¿a quién le importa eso? ¿Y a qué viene todo esto? … Y lo curioso es que… aún sobrevive el sexo. El sexo es desconcertantemente natural, antropológico, a menudo desordenado, húmedo, directo, algunas veces incluso –y aquí no quisiera herir sensibilidades–: ESPONTÁNEO. Esa palabra… Hacer algo por impulso, casi sin pensar, sin estudiar tres o cuatro o veinte años antes de llevarlo a cabo… y que aun así se pueda hacer bien… El sexo… Quizá no siga siendo notoriamente tabú por los motivos más populares, quizá lo sea porque es vergonzosamente Humano…; de repente todos podrían follar. No hay selección, no hay académicos ni jerarquías. Todo, en el mundo que se cree a sí mismo evolucionado, es igual que la presentación de una frutería. Las clases, la Formación, tus documentos oficiales: todo lleva a hacer una selección de manzanas, naranjas, melocotones idénticos, tratados, de aspecto pulcro, homogéneo, mientras se siguen desperdiciando toneladas y más toneladas de fruta en buen estado, incluso deliciosa, golosa y perfectamente sana y comestible. ¿Y en el sexo? Hasta los obesos follan, hasta los considerados feos, hasta los pobres y las tribus perdidas. Qué descontrol, qué verdaderamente extraño es este fenómeno. Hasta dos mendigos podrían follar. Hasta los antiestéticos amputados. Hasta tus padres follaron. Incluso –Dios bendito– los míos… ¿Qué vamos a hacer con eso? Encima además es placentero…; quiero decir, es algo en general respetado y a la vez placentero (mierda santa…). No es como el resto de actividades semejantes a echar traguitos de cianuro que dicen te aportan dignidad. ¿Cómo cuadramos esto? ¿Qué pensarán las hormigas?

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1001 maneras de lanzarte al retrete y tirar de la cadena

Hemos estado pensando intensamente en qué nombre ponerte, David. A mí me gustaba, pero al final nos “decidimos” por Rafael, que era el que le gustaba a tu madre, y a su vez el nombre de tu abuelo, fallecido en un accidente al invadir el óvulo de su mamá y morir 81 años después. Luego has nacido y has conseguido matar el aburrimiento, pero no se lo digas así a tu progenitora; hay tantas cosas que callar que pronto aprenderás que es mejor –en general– permanecer en el ostracismo. Te hemos ametrallado a fotos, creo que ya hay más fotos tuyas de bebé que de Michael Jordan en toda su vida. Y no solo de bebé, los años pasan rápido, la cuenta de Facebook de ya-sabes-quién haría las delicias de cualquier pedófilo. (Pero tú chitón…) Cuando sonríes tenemos la sensación de haber hecho algo bien, quiero decir por primera vez, es fácil olvidar que llegaste para acabar con el gusano envenenado de la reciente convivencia… Luego has hecho cosas como comenzar a caminar, y aunque no es culpa tuya, los artículos para niños pequeños son un atraco económico a mano armada. Da igual si son de primera necesidad o no, y a veces es difícil saberlo (no para ella, dice ella…). Has estado también por la guardería, claro, te cuidaba una chica de veintipocos que tiene mucho éxito entre los padres, y hasta ha provocado alguna crisis existencial en alguno. (No todo se puede solucionar con la masturbación, pero eso ya lo irás aprendiendo.) He visto, además, que muchos otros papás y mamás han hecho lo mismo que nosotros (y por los mismos motivos), y ahora se quejan de no tener tiempo libre y demás, aunque siempre con una exculpatoria sonrisa, claro. Hay tantas clases de amor que ya los hay de varios tipos que son más bien adulterados, y algunos muy sofisticados y complejos. No es que haya padres que no quieran a sus hijos (espero), pero lo que parecían querer, sobre todo, era tener otra propiedad (lo siguiente a enseñar después del piso), esta vez orgánica, sin que fuera más plantas, perritos o gatitos de postal. Nos han dicho que eres despierto y muy creativo, incluso pro-activo. No hay muchos niños pro-activos –nos han aclarado–, y luego yo he preguntado a la veinteñaera qué significaba eso, y tu madre me ha echado bronca, porque he hablado en uno de esos momentos en los que había que callarse. (Luego la he cazado buscando el término en Google…) Dimos en adopción a Ruski, por cierto; ahora vivirá con mi hermano, tu madre creía que te mordería en el cuello o tendría algún tipo de psicosis celosa perruna. En todo este proceso, he estado pensando en muchas cosas cuando no llorabas e intentaba recuperar el sueño. Pronto comenzarás la Primaria y tu educación estandarizada. Tu madre está eligiendo colegio, está emocionada (intenta hacerme creer que lo hacemos en equipo). En fin. Ha sido un placer, hijo mío.

snoop

Invito patre sidera verso

Contra las diez preguntas decido levantarme y afilar el lápiz porque no es examen sino control. Contra Dios decido salpicar. El reservado azul es para Ella, el rojo para las demás. La cursiva es para remarcar a quien soy de verdad, ‘La estaca’ de Richard Laymon me hizo despertar. Las comillas relativizan las máximas a pronunciar. Se están viendo demasiadas cucarachas nocturnas corriendo por la cocina y ya no es cuestión de limpieza. “Quiero a todo el mundo” y quiero poner eso en pie. Quiero saber cuándo estoy mirando a un cadáver y así rápidamente dejar de escuchar. Contra la pena impuesta recurro con argumentos propios. Contra los deseos de mis mayores estudio las estrellas.

niñsa

Necesidad de metralletas

Nunca voy a ser ese tipo que se pasa el verano en chanclas y camisetas de tirantes, mi felicidad no es lo suficientemente estable para eso; puede que tampoco sea lo suficientemente ignorante en ciertos aspectos, eso no ayuda. Necesito comodidades tecnológicamente más complejas, y no me hace gracia ni me apetecen siempre el sol y la arena, no me parecen cómodas las playas diurnas, y me molestan los petardos en San Juan. Ahora mismo prácticamente no puedo pensar, es por el calor, lo que otros llaman Buen Tiempo tiene en mí el efecto que tiene en una fruta demasiado madura, a poco de pudrirse de 3 a 5 de la tarde. He aceptado este trato, no he querido forzar, de modo que la chica seguramente se irá con el tipo de chanclas y camisetas de tirantes, y yo podré seguir regodeándome en mi victimismo o como lo llame él (pero insisto, a los 35 grados les llama Buen Tiempo…). Como sea, a veces echo de menos el que donde vivo no se pueda comprar una metralleta en la vuelta de la esquina. Por suerte están las noches, que me calman; no es que no puedan ser pegajosas también a su manera, pero es factible un paseo nocturno para despejarse; a veces tengo la esperanza de topar con un atracador, puede que darle charla si está receptivo, que se quede lo que llevo encima, tampoco suelo llevar gran cosa. Podría contarle que a veces creo que sois todos gilipollas, y que entiendo al atracador, entiendo que no haya querido tragar y que no considere peor atracar que madrugar. Hay quien jode el mundo a base de madrugones. Le preguntaría si él tiene armas de fuego, que si las ha utilizado. Solo sería un acercamiento al lado oscuro, pero ya sería más de lo que la mayoría están dispuestos a experimentar. La mayoría evitan hasta tal punto el riesgo que son perfectamente capaces de vivir solo cinco minutos de verdad en toda una vida. Lo que hay al otro extremo de las armas de fuego es igual o tan malo. Yo al menos podré salir corriendo con mis zapatillas, podré pillar el autobús, huir del atracador que no sea sociable, y hasta rondar por la playa, por la noche, sin gente, sin sol, sin necesidad de metralletas.

ply

Esa humildad

Las rarezas, todo es raro, es ese tipo de gente que ve rarezas por todos lados. Todo es raro, un montón de películas, los sitios, las culturas, el arte, no se entiende, un montón de personas son raras, y de animales, y de países, y de inmigrantes y de emigrantes. Todos son raros, se comportan raro, hacen cosas raras y hasta hablan raro, son tribus, son rebuscados, son culturetas o frikis o retrasados, son unos capullos, son raros. Son gentuza y comportamientos que no tienen sentido para el respetable Ser Común, porque son raros, son producto de algún tipo de desvío mental, de danza viral, de locura insana. Todo lo que no haga tu novia la bailonga o tu novio el sencillito, todo eso es raro, hasta peligroso, zona de minas, colores extraños, poemas retorcidos, belleza enferma, excusas en pos de la creatividad sin base, sin formación, sin explicación. Todo ese rollo es raro de narices, hay que apartarlo o ningunearlo o enjaularlo; ya hemos estipulado qué es cultura y qué es buen Comportamiento y cómo y cuándo y qué y quién y para qué. Y todo lo demás es raro, contraproducente y antiproductivo. Todo es raro estando más allá de tu móvil y de Chico conoce a Chica. Todo es feo si no es tu pisito, tu mascota y tus flexiones y abdominales. Todo es guarro en la cama durante más de tres minutos y dos posturas excepto dormir. Todo es malicioso si es de noche, y bienintencionado si se practica de día. Todo es penoso si no se madruga e irresponsable si no se sangra. Todo es tan jodidamente raro, y tanta gente quiere ser rara, y es desesperante, porque no hay modo de salvarlos, son la escoria, la lava y la corrosión saliente del volcán imparable de las rarezas y los tíos raros y las tías putas y las familias disfuncionales, intoxicadas y orgullosas.
Y algunos dicen que no ven tantas rarezas, sino solo caracteres y respetables diferencias, lo aseguran, insisten en ello con tal firmeza, dicen tener tantos amigos de todas las clases (gays, negros, catalanes, etc.) y tal apertura mental y tamaño del corazón… Y luego quieren al chico mono o a la reina aria del baile (¿cómo culparles?). Ni siquiera eso, quieren al chico normalito, o a la amiga de la reina del baile. Ni siquiera eso; quieren ser del montón, aún más, administrativos en todos los sentidos, numéricos, un punto móvil más del hormiguero, y sacar esa media hora diaria, y comentar sobre lo raro, y sobre lo muy receptivos que son en el fondo, y humildes, muy humildes, aun teniendo que lidiar con toda esa gente rara, rara, y más rara.

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