Esa humildad

Las rarezas, todo es raro, es ese tipo de gente que ve rarezas por todos lados. Todo es raro, un montón de películas, los sitios, las culturas, el arte, no se entiende, un montón de personas son raras, y de animales, y de países, y de inmigrantes y de emigrantes. Todos son raros, se comportan raro, hacen cosas raras y hasta hablan raro, son tribus, son rebuscados, son culturetas o frikis o retrasados, son unos capullos, son raros. Son gentuza y comportamientos que no tienen sentido para el respetable Ser Común, porque son raros, son producto de algún tipo de desvío mental, de danza viral, de locura insana. Todo lo que no haga tu novia la bailonga o tu novio el sencillito, todo eso es raro, hasta peligroso, zona de minas, colores extraños, poemas retorcidos, belleza enferma, excusas en pos de la creatividad sin base, sin formación, sin explicación. Todo ese rollo es raro de narices, hay que apartarlo o ningunearlo o enjaularlo; ya hemos estipulado qué es cultura y qué es buen Comportamiento y cómo y cuándo y qué y quién y para qué. Y todo lo demás es raro, contraproducente y antiproductivo. Todo es raro estando más allá de tu móvil y de Chico conoce a Chica. Todo es feo si no es tu pisito, tu mascota y tus flexiones y abdominales. Todo es guarro en la cama durante más de tres minutos y dos posturas excepto dormir. Todo es malicioso si es de noche, y bienintencionado si se practica de día. Todo es penoso si no se madruga e irresponsable si no se sangra. Todo es tan jodidamente raro, y tanta gente quiere ser rara, y es desesperante, porque no hay modo de salvarlos, son la escoria, la lava y la corrosión saliente del volcán imparable de las rarezas y los tíos raros y las tías putas y las familias disfuncionales, intoxicadas y orgullosas.
Y algunos dicen que no ven tantas rarezas, sino solo caracteres y respetables diferencias, lo aseguran, insisten en ello con tal firmeza, dicen tener tantos amigos de todas las clases (gays, negros, catalanes, etc.) y tal apertura mental y tamaño del corazón… Y luego quieren al chico mono o a la reina aria del baile (¿cómo culparles?). Ni siquiera eso, quieren al chico normalito, o a la amiga de la reina del baile. Ni siquiera eso; quieren ser del montón, aún más, administrativos en todos los sentidos, numéricos, un punto móvil más del hormiguero, y sacar esa media hora diaria, y comentar sobre lo raro, y sobre lo muy receptivos que son en el fondo, y humildes, muy humildes, aun teniendo que lidiar con toda esa gente rara, rara, y más rara.

carc

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